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Don Francisco contó su experiencia al entrevistar a la familia Rivera

''Los niños parecían zombies''

Don Francisco vio nacer y crecer a Jenni Rivera profesionalmente. "La Diva de la Banda" estuvo tantas veces frente a él hablando de música, de triunfos, pero también de los grandes tropiezos que sufrió Jenni en vida, que para el presentador de Sábado Gigante, ya era como una hija para él.

Por eso, después de la muerte de Jenni, Don Francisco volvió a sentarse frente a frente a toda la familia para recoger sus sentimientos y captar sus lágrimas por la triste pérdida de Jenni en el especial Simplemente Jenni. Y lo que fue una de sus entrevistas más difíciles, Don Francisco contó a las cámaras de Sal y Pimienta su experiencia al entrevistar a la dinastía Rivera.


"Fue un momento muy duro, porque soy papá y soy abuelo. El llegar a esa casa que está en la cima de una montaña, esa casa era el castillo de Jenni Rivera, que dijo que la construyó para sus príncipes y sus princesas, que son sus hijos", contó Don Francisco.

"En realidad hay niños que están muy dañados y que nunca me pude comunicar con ellos. Es la hermana mayor con la única que pude entablar una conversación, pero en realidad los niños están muy dañados, caminan por los pasillos como zombies. De pronto entre ellos se les olvida y se relacionan, pero en cuanto alguien les recuerda la muerte de su madre, inmediatamente vuelven a un ostracismo total", contó el Don.


"Al señor Esteban Loaiza le agradecemos todo el cariño que le dio a mi hermana", dijo Rosie Rivera al hablar sobre la herencia que dejó su hermana y aclaró el abogado que debido al acuerdo pre nupcial que había entre Jenni y Esteban, está claro la decisión que tomó Jenni respecto a él, hecho que Rosie buscará siempre tener protegidos a los hijos y nietos de su hermana mayor.

Al punto de vista de Don Francisco, el más afectado de los hermanos es Juan, el menor de los varones y de ahí le sigue Lupillo y el presentador reconoció que los testimonios de la familia le tocaron el corazón al punto que ni él pudo contener el llanto.