La escaladora en bikini Gigi Wu es la última víctima de la "enfermedad del selfie"

La reciente muerte de Gigi Wu, una montañera de Taiwán que publicaba sus retratos en las cumbres gélidas de las montañas vestida en bikini, vuelve a poner de relevancia el absurdo empeño de quienes se juegan la piel por la “enfermedad del selfie”, o ese ansia por conseguir notoriedad a toda costa en redes sociales.
26 Ene 2019 – 11:41 AM EST

La mayoría morimos por enfermedad, accidente o, con suerte, de viejos. Pero a la cabeza de las muertes más absurdas quizás se encuentren las de aquellos que se empeñan en conseguir más seguidores en redes sociales con las actividades más extravagantes. El selfie ya provoca más muertos que los ataques de tiburón. ¿Habría que comenzar a llamarle “asesino”, como al pobre escualo?

El último ejemplo de muerte absurda lo protagoniza Gigi Wu, una taiwanesa de 36 años cuya especialidad era ofrecer chocantes imágenes a sus miles de seguidores en Facebook e Instagram con el mínimo de ropa a temperaturas bajo cero. Wu falleció el sábado pasado en el Parque Nacional Yu Shan tras sufrir una caída por un barranco cuando intentaba coronar los casi 4,000 metros del pico más alto de Taiwán.

No falleció en esa caída, que solo le produjo heridas en una pierna y no le impidió llamar a una amiga vía satélite para pedir ayuda. Lo que seguramente acabó con su vida fue la hipotermia a consecuencia de una vestimenta poco apropiada. Gigi Wu ya estaba muerta cuando llegaron los servicios de rescate, que encontraron su cuerpo 28 horas después de la llamada con síntomas de congelación.

El destino se ha cebado con esta escaladora con experiencia que encontró una puerta a la fama, si bien efímera, con sus imágenes en bikini. Antes lo hizo con otros que también ganaron popularidad a costa de poner su vida y la de otros en juego de las maneras más extrañas.


Las propias empresas de tecnología reconocen la gravedad de estos comportamientos. YouTube actualizó hace unos días sus políticas para prohibir los desafíos “ que pueden causar la muerte”, y advirtió a los creadores de que “velará para que lo gracioso no se pase de la raya”. Las nuevas reglas responden a la popularidad de un desafío inspirado en la serie de Netflix Bird Box que invita a realizar todo tipo de actividades, incluso conducir un auto, con los ojos vendados.

¿Haría falta que Instagram o Facebook también actualizasen sus políticas para impedir comportamientos temerarios como el de Gigi Wu? El número de personas que han muerto de la “enfermedad del selfie” en las circunstancias más extravagantes (fotografiando a un oso, nadando con un tiburón, frente a un tren o sosteniéndose por los pelos en las alturas) es tan alto que la circunstancia tiene ya su propia entrada en Wikipedia y un listado de accidentes, mortales o no. Muchos de ellos, por cierto, tuvieron lugar en India, país que contempla que se establezcan áreas “libres de selfies” o donde se advierta del riesgo que conlleva esta práctica.

"La gente está perdiendo su conexión con la humanidad", dice a Univision Noticias el psicólogo Ross Grossman. Este experto cree que en estos casos la necesidad narcisista de validación social se lleva por delante la preocupación por los demás o, incluso, su propia seguridad. "La gente está dirigiéndose a Internet en busca de aprobación y reconocimiento", señala. "Como todo el mundo está tan preocupado por parecer interesante, valioso o divertido, dejan de ver la vida como algo que está ocurriendo en tiempo real y con personas reales. En lugar de eso, contemplan cada evento como una oportunidad para dar un empujón a su validación y estatus online".


Las personas que basan su autoestima en las opiniones de los demás son más propensas a publicar selfies. Es algo fácil de comprobar en la vida cotidiana que también corroboran investigaciones como esta de la Universidad Suny de Buffalo. Este y otros estudios muestran, por si hubiera alguna duda, que el narcisismo es el factor que mejor predice la probabilidad de que alguien publique más o menos selfies.

El selfie es el vehículo idóneo para el narcisista. Es una manera sencilla de probar lo maravillosos que somos, nuestros talentos y experiencias únicas. Tom Kersting, psicoterapeuta experto en tecnología indica a Univision Noticias que hay en estos comportamientos un aspecto adictivo. Con cada respuesta positiva que obtenemos tras publicar un selfie, explica, se activa la parte del cerebro que busca el placer, dándonos un "chute" de dopamina. "Se puede cultivar una adicción a esta sensación, lo que conduce a una búsqueda de atención constante", añade.


Quizá sirva de algún consuelo saber que nada de esto es nuevo. Las muertes absurdas como la de Gigi Wu son un fenómeno que existe desde siempre, e incluso hay libros que los documentan.

Death by Stupidity (Muerte por estupidez, en español), con el subtítulo “Los 1,001 maneras más extrañas, ridículas y espectaculares en las que la gente ha decidido palmarla”, es uno de ellos. Se inspira en los premios Darwin, unos galardones que con un humor negro no apto para todos los públicos que valoran el mérito a la inversa, premiando la nueva evolución de la estupidez humana.

¿Crees que la selfie es un invento reciente? La primera fue tomada en 1839

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