Inmigración

Redadas masivas: activistas denuncian que ICE ha lanzado "una guerra" contra los indocumentados

Las redadas en Carolina del Norte, que dejaron al menos 200 detenidos, ocurren dos meses después de que los condados más grandes del Estado anunciaron que no seguirían colaborando con el DHS. Las familias están "aterrorizados", según las organizaciones.
9 Feb 2019 – 11:51 AM EST

Organizaciones y activistas libran una batalla contra el tiempo en varios condados y ciudades de Carolina del Norte para dar con el paradero de docenas de inmigrantes arrestados esta semana por agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE). Precisamente, afirman que la agencia migratoria ha lanzado "una guerra" en este estado contra los indocumentados.

La redada, una serie de operativos coordinados entre el lunes y el jueves, permitió la detención de 200 trabajadores. El gobierno señala que entre los arrestados hay extranjeros con antecedentes criminales y violaciones a las leyes de inmigración.

Los grupos de ayuda a la población inmigrante dicen que una alta mayoría de detenidos no representan una amenaza para la seguridad pública y nacional, y piden al gobierno de Donald Trump que los libere mientras los tribunales de inmigración resuelven sus permanencias en el país.


“Pobreza y desolación”

“Las redadas en nuestras ciudades dejan pobreza y desolación”, dice la activista Nikki Marín Baena, en el condado de Greensboro. “Absolutamente, las personas detenidas son el sostén principal de las familias”, agrega.

Las familias afectadas por las batidas no quieren hablar con la prensa. “ Tienen miedo de represalias y que a ellos también los arresten y los pongan en deportación”, señala Marín.

A pesar de los temores, los activistas que se han comunicado con las familias de los detenidos comparten detalles de los operativos de ICE. “No se trata de grandes redadas y tampoco retener. Se colocan en la ruta entre la casa del trabajador y su trabajo, o llegan de madrugada a las afueras de la residencia del inmigrante, se esconden en los parqueos y cuando la persona sale de su casa, les caen encima. Lo hacen muy rápido y en silencio”, explica Marín.

La activista dijo además que en las redadas de esta semana “los agentes no llevaban chalecos con insignias de ICE. Iban de civil con automóviles sin marcas. Todo lo hacen callados, como con pinzas. Es hasta el último momento en que el inmigrante se da cuenta de quiénes se trata”.

Las organizaciones proinmigrantes de Carolina del Norte señalan que la mayoría de los 200 detenidos esta semana son trabajadores originarios de Guatemala y México. Y un gran número de ellos labora en el área de la construcción.


El contraataque de ICE

Las redadas en Carolina del Norte ocurren dos meses después de que los condados más grandes del Estado anunciaron que no seguirían colaborando con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en un programa federal para ubicar y arrestar a indocumentados.

A comienzos de diciembre el alguacil del condado de Wake, Gerald Baker, dijo tras ser electo que su oficina ya no participará en el controvertido programa 287(g), que otorga poderes extraordinarios a las policías para que su personal funja como agentes de inmigración.

El viernes Sean Gallagher, funcionario que supervisa las operaciones de ICE en los estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, dijo que la agencia se vio obligada a adoptar una "nueva normalidad" debido a la falta de colaboración de las policías locales con el programa, que tras la llegada de Donald Trump se convirtió en el eje de una fuerza nacional de deportaciones.

"Esto obliga a mis oficiales a salir a la calle para llevar a cabo más medidas de cumplimiento", advirtió el funcionario.

El condado de Mecklenburg, otro de los más poblados de Carolina, se sumó Wake y abandonó el programa federal 287(g). Mecklenburg también fue escenario de redadas esta semana.


“Están aterrorizados”

Los teléfonos timbran, pero nadie contesta. “Están aterrorizados”, dice el activista Iván Almonte, en el condado de Durham, otras de las áreas impactada por los arrestos de ICE.

“Las personas no quieren (hablar con la prensa). Tienen pánico que si dicen algo o se muestran sus rostros en los medios, los vengan a buscar a ellos y no saben qué sucederá con sus hijos”, explica.

Almonte contó el caso de un trabajador padre de dos niños, uno de los cuales nació a finales de enero: “Está internado porque es prematuro y su esposa también se encuentra en el hospital. Ellos tienen otro niño, pero igual se lo llevaron detenido”.

El arrestado es el único sostén de la familia. “Logramos que le pusieran fianza. Una vez supimos el monto, la comunidad reunió el dinero y él saldrá el lunes para hacerse cargo de su familia. Ahora las organizaciones estamos viendo como ayudamos a los otros 199”, dijo.

De acuerdo con datos que manejan las organizaciones de ayuda, la mayoría de los detenidos llevan “varios años en Estados Unidos”.

“Son gente que ya establecieron un hogar. Nosotros pensamos que Gallaher, el jefe de ICE, le declaró una guerra a Carolina del Norte, específicamente a Durham, el condado más progresista. Y Gallaher dio a entender que no cambiará de estrategia hasta que el alguacil de Durham tome una decisión diferente. Imagínese, habrá una guerra larga”, apuntó.

A la pregunta sobre reuniones entre organizaciones para recolectar ayuda y destinarla a las familias afectadas por las redadas, el activista dijo que “estamos escuchando que la gente de la migra sigue en la zona. Cuando pase el peligro, saldremos con más confianza. Por ahora nos movemos despacio”.

Una de las operaciones de arrestos se llevó a cabo en una fábrica de armas en Sanford, donde los agentes de ICE arrestaron a 27 trabajadores.

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